En 2025, España contaba con 3.310.824 empresas activas, un 1,7% más que el año anterior, lo que refleja un tejido empresarial dinámico.
El tejido empresarial español se caracteriza por el predominio de microempresas y pymes. El 54,4% de las empresas no tiene asalariados y, si se incluyen aquellas con uno o dos empleados, el porcentaje asciende al 81,6%. En contraste, solo alrededor del 5% de las empresas cuenta con plantillas de 20 o más trabajadores, lo que limita su capacidad para absorber incrementos de costes.
Desde el punto de vista sectorial, predominan las actividades comerciales (19%), los servicios profesionales (12,6%) y la construcción (≈12%), mientras que la industria representa en torno al 5%. Se trata de sectores intensivos en empleo y especialmente sensibles a cambios en costes laborales y obligaciones normativas.
Las pymes concentran la mayor parte del empleo, por lo que cualquier variación en cotizaciones sociales o costes laborales tiene un impacto directo sobre el mercado laboral. El dinamismo empresarial sigue siendo elevado, con 395.000 nuevas empresas frente a 324.000 bajas en el último año. La construcción y el sector inmobiliario lideraron la creación neta, mientras que el comercio minorista registró un mayor ajuste.
En otro orden de cosas, en 2026 se mantiene una fiscalidad diferenciada en el Impuesto sobre Sociedades. El tipo general continúa en el 25% (desciende a un 23% para las que facturan entre 1 y 10 millones de euros), mientras que las empresas con una cifra de negocios inferior a 1 millón de euros tributan al 21% sobre los primeros 50.000€ del beneficio antes de impuestos y al 22% sobre el resto. Las empresas de nueva creación aplican un tipo reducido del 15% en el primer ejercicio con base imponible positiva y el siguiente. Para determinadas empresas de mayor tamaño se mantiene el tipo mínimo efectivo del 15%, no aplicable a pymes por debajo del millón de euros de facturación.
En materia de cotizaciones sociales, 2026 supone un aumento del coste laboral. El Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI) alcanza el 0,9%, con un 0,75% a cargo de la empresa. La base máxima de cotización se incrementa alrededor de un 4%, hasta 5.101,20€ mensuales, lo que afecta especialmente a salarios medios y altos. Además, se consolida la cuota de solidaridad para retribuciones que superan la base máxima, con tipos del 1,15%, 1,25 %y 1,46%, según el tramo.
En el ámbito mercantil, continúa el desarrollo del sistema VERIFACTU, orientado a reforzar la trazabilidad y el control de la facturación. Aunque su implantación obligatoria se ha aplazado, las empresas deberán adaptar progresivamente sus sistemas de facturación, ya que la obligación no desaparece, sino que se retrasa.



